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Las máscaras de Carnaval de Venecia, una joya artesanal

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Venecia es una ciudad llena de imágenes que llenan nuestros idearios viajeros desde el primer día que empezamos a soñar con salir de casa. Los canales, los puentes, las góndolas… Pero hay un elemento que no se puede olvidar: sus máscaras.

Las máscaras venecianas

Las máscaras venecianas las vínculamos de forma directa a sus famosísimos carnavales. Sin embargo, lo que no es tan conocido es que en realidad el Carnaval era sólo uno de esos momentos en los que se utilizaban ya que había tantos y tan variados motivos para usarlas que lo inusual era justamente ir con la cara al descubierto.

Un poco de historia

La historia de las máscaras venecianas es casi tan antigua como la propia ciudad. Sin embargo, su mayor auge se produjo durante los siglos XVII y XVIII. Exageramos un poco si decimos que había más momentos al cabo del años en los que era obligatorio su uso que en los que no, pero sólo un poco.

De hecho, las leyes de la ciudad marcaban claramente momentos en los no solamente se podía vestir una máscara, sino que era absolutamente obligatorio. Y en este caso hablamos de reuniones políticas de alto nivel, por ejemplo. Sin embargo, con el paso del tiempo también empezaron a llegar las leyes que prohibían su utilización.

Y es que resulta muy icónica la imagen de los amantes que aprovechaban sus máscaras para reunirse sin ser reconocidos. El  problema fue que los delincuentes también se servían de esta indumentaria para cometer sus fechorías con mayor discreción… O incluso está registrado que hubo nobles caídos en desgracia que mantenían las apariencias de cara a la galería, pero que usaban las máscaras para salir a mendigar por las calles de la Serenissima.

Con el paso de los años los aspectos negativos fueron considerados más importantes que los positivos y empezó a utilizarse cada vez menos en los actos sociales. Podríamos decir que se acabó reduciendo al Carnaval, que no es poco. Esto también provocó que cada vez fueran más los artesanos mascherai que echaban la persiana, hasta el punto de que una tradición tan reconocida y bella estuvo cerca de desaparecer.

Afortunadamente, no fue así. Y sobre todo el impulso de algunos jóvenes herederos de la tradición familiar que les corría por las venas y los genes ha permitido que hoy en día en los Carnavales de Venecia los venecianos puedan presumir de sus mayores galas coronadas por maravillosas, imaginativas y artesanales máscaras.

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Cientos de máscaras y no hay dos exactamente iguales

Un trabajo artesanal

Dentro de los oficios típicamente venecianos hay algunos que van vinculados directamente con la ciudad como los sopladores de cristal de Murano. Hay algunos más, pero los mascherai tienen una importancia tremenda para que no se pierda el legado de esta tradición. Y eso que tienen que competir con otro tipo de máscaras que se venden a pie de calle a precios irrisorios fabricadas en plástico y de forma totalmente industrial. Al menos quien compra ésas, sabe lo que se lleva. Desde luego, son otra cosa.

Cómo se hacen las máscaras venecianas

Para elaborar una auténtica máscara veneciana, en primer lugar hay que ser un verdadero artista. Se trata de modelar el rostro y el aspecto que tendrá el producto final con una masa que recuerda a la plastilina, pero que lógicamente es un poco más “profesional”. Una vez que la cara está terminada y seca se realiza un negativo en yeso, que es sobre lo que se trabajará.

Ese negativo se rellena con tiras de un papel especial que se moja ligeramente. Sí, papel, la máscara final está hecha de papel para que se adapte bien a la cara de quién la llevará, transpire y apenas tenga peso. Además, se le agrega un poco de cola para que el papel vaya quedando unido. Se deja secar por enésima vez y se retira del molde. Visualmente quedarán a la vista un montón de líneas como cicatrices donde termina y empieza cada tira de papel. Aun así, si todo se ha hecho como dictan los cánones, pasando la yema de los dedos sobre la máscara no notaremos nada. ¡Es increíble, pero de verdad no se nota!

A partir de ahí, se arreglan los bordes y se pinta de blanco. Y ya está. La máscara está oficialmente terminada. De hecho, son muchas las que se venden y se usan así: completamente blancas. Aun así, seguramente al turista de manual le atraerán más las que van pintadas con todo tipo de motivos. Ahí ya no entra el mascheraio, sino el resto del equipo de trabajo.

Por cierto, podría pensarse que una vez hecho el molde en yeso se reutiliza hasta el infinito, de forma que no es para tanto el esfuerzo que supone llenar el escaparate del taller de uno de estos artesanos. La cuestión es que después de empapelar esos moldes unas pocas veces, los matices creados originalmente se atenúan y van desapareciendo y hay que modelar uno nuevo.

La decoración de las máscaras

El trabajo de decoración de las máscaras también es artesanal de principio a fin. Aunque existen diversas formas de llevarlo a cabo, lo primero que se realiza es una especie de lijado para que la pintura definitiva se adhiera bien. Y después el único límite que existe es la imaginación del artesano. Entre todo los ejemplos que hemos visto con nuestros propios ojos la variedad es descomunal: simplemente pintadas, decoradas como un collage de papel, con joyas, con plumas, con textos, con pentagramas, con colgantes, con bordados…

No hay ni que mencionar el enorme trabajo y el tiempo que supone que llegue hasta nuestras manos una auténtica obra de arte como éstas. Más aún si la máscara, en lugar de quedar al libre imaginario del artista, se realiza a petición concreta de quien la usará finalmente.

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Una de las artistas que decoran máscaras en Ca’Macana

El taller de Ca’Macana

En nuestra viaje a Venecia conocimos todos los entresijos del taller Ca’Macana, un lugar casi mágico del barrio de Dorsoduro, muy cerquita de la Iglesia de San Barnabà, que se hizo famosa por ser en una biblioteca en la película “Indiana Jones y la última cruzada”. Allí está la tienda con algunas de sus mejores piezas y el taller de pintura y decoración. De hecho, incluso imparten cursos de decoración de máscaras. Simplemente avisas de que vas a ir y te enseñarán los propios artesanos a realizar esa última parte del trabajo. Tan fácil como elegir el tipo de máscara que más te gusta y, utilizando las mismas herramientas que ellos, ponerse manos a la obra con su ayuda y supervisión. Y por supuesto, una vez terminada, te la llevas contigo para presumir a la vuelta del viaje de auténtica máscara veneciana terminada con tus propias manos.

A sólo unos metros está el taller donde se lleva a cabo el primer paso: la fabricación como antaño de las máscaras blancas. El padre de Davide (quien nos atendió con una enorme amabilidad) es el maestro artesano y quien en 1984 puso en marcha el Ca’Macana. A día de hoy está reconocido como el taller de máscaras más antiguo y, sobre todo, como el mejor.

Si quieres saber mucho más  sobre la elaboración de las máscaras y, por ejemplo, cuánto cuestan la más cara y la más barata, echa un vistazo al vídeo que hicimos en nuestra visita.

Sus máscaras en el cine

En el cine hemos visto en innumerables ocasiones máscaras que podrían ser venecianas. Sin embargo, no es fácil determinar en qué casos son auténticas de Venecia y en cuáles no. Davide sólo puede confirmar algunas porque precisamente las que aparecen en ellas han salido desde Ca’Macana. El caso más llamativo es seguramente “Eyes wide shut”, el último film dirigido por Stanley Kubrick. Quien haya visto la película, recordará que en las ceremonias que se llevan a cabo todos van cubiertos con máscaras. Pues bien, todas ellas salieron de las manos de su padre.

Lo mismo puede decirse de “Casanova”, protagonizada por Heath Ledger o de “50 sombras más oscuras” (sí, la segunda parte de “50 sombras de Grey”). Para “Inferno”, una de las secuelas de “El código Da Vinci” también enviaron sus joyas, aunque en este caso apenas aparecen un instante a lo largo del metraje.

Si quieres ver cómo son las máscaras de “50 sombras más oscuras” pincha aquí para ver el tráiler de la película porque aparecen constantemente.

La abuela de Leonardo di Caprio

Que las máscaras venecianas tienen algo que las hace atractivas internacionalmente está claro. Y los famosos no son una excepción. Por eso, por Ca’Macana son muchos los que han pasado por allí, bien para conocer de primera mano cómo se fabrican, bien para poder llevarse una a casa.

En la época del rodaje de “Eyes wide shut” Tom Cruise y Nicole Kidman viajaron a Venecia y quisieron conocer de dónde habían salido aquellas maravillas que se habían utilizado en la película. No han sido los únicos. Algunos, como Keira Knightly, pasaron desapercibidos. Sólo una vez que se habían ido se dieron cuenta de por qué les resultaba tan familiar la cara de esa chica tan simpática…

Una de las visitas más curiosas que han tenido, según nos contó Davide, fue la de Leonardo di Caprio. El actor no fue solo, sino que le acompañaba su abuela. Más allá de las explicaciones más o menos habituales, resulta que su abuela y el padre de Davide hicieron buenas migas porque ambos encontraron en el alemán un idioma con el comunicarse estupendamente.

6 Comentarios
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Comentarios

  1. Mar
    10 junio 2018 at 5:32 pm

    Que interesante artículo. Estuvimos hace poco en Venecia y no se nos ocurrió hacer una visita de este tipo. Con lo que me gustan a mí las “manualidades”😍

    • Happy Travel
      10 junio 2018 at 5:34 pm

      ¡Pues ya lo sabes! Para la próxima visita te lo apuntas… ¡Seguro que te haces una máscara super chula!

  2. Domi
    12 junio 2018 at 9:02 pm

    Me llamó mucho cuando viajé a Venecia la cantidad de puestos y tiendas que vendían estas mascaras. ¡Algunas de ellas costaban un riñón!. Me ha sorprendido que en su momento fuera obligatorio su uso. Saludos 😉

    • Happy Travel
      13 junio 2018 at 2:54 pm

      Las hay de muuuchos precios… Es todo un arte, así que cuanta más elaboración más cuesta, claro… ¡A nosotros nos encantan!

  3. David Maldonado
    12 junio 2018 at 10:48 pm

    ¡Qué chulada estos de las máscaras! Venecia fue la segunda ciudad que visite fuera de España, cuando mi ojo viajero era mucho menos experto y claro está, nos vendieron la máscara de pega. Hoy día, ni se me ocurría y más sabiendo toda la historia que hay detrás de este arte. Muy buen post!

    • Happy Travel
      13 junio 2018 at 2:54 pm

      Ooooh bueno, aunque te costara cara ya la tienes de recuerdo… ¡La próxima vez que vayas te podrás hacer una! 😉

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