Islandia

Dos semanas explorando todos los rincones de Islandia

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Islandia es una isla para recorrerla y disfrutarla despacio. En unas ocasiones porque el país y su orografía te obligarán a hacerlo así y en la mayoría porque te darán ganas de parar en cualquier rincón para volverte loco sacando fotos sin parar. Así que en primer lugar habría que dejar claro que se necesitan al menos tres semanas para recorrerlo entero disfrutando de la maravillosa brutalidad que ofrece. Aun así, nuestro viaje duró dos semanas exprimidas a tope en las que no paramos ni un momento. Pese a todo, no pudimos visitar los fiordos del oeste, ni subir hasta la parte central del país para descubrir Askja, ni escondernos en cuevas de hielo, ni hacer grandes rutas de senderismo, ni tantas cosas que hemos dejado pendientes para nuestra próxima visita. La habrá. Islandia nos ha enamorado y sólo pensamos en volver.

Seguramente estarás pensando: “todo eso está muy bien, pero ¿quién puede irse un mes a recorrer un país?”. La respuesta que nos viene rápido a la cabeza es que en realidad cualquiera que tenga ganas, pero hay que asumir que no siempre es fácil, por lo que también os explicaremos en otros posts cómo disfrutar de Islandia en un viaje de una semana y también en una visita express de tres días. Pero aquí vamos a contarte nuestro itinerario de 14 días en el país del hielo y del fuego dando la vuelta completa a la isla.

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Islandia itinerario todoterreno
Si quieres explorar bien Islandia, necesitarás un 4×4

La vuelta a Islandia de 14 días

Imaginemos que Islandia es un círculo (obviamente no lo es, pero a efectos prácticos nos viene perfecto). Su carretera principal (la Ring Road) recorre más o menos toda la costa, lo que vendría a ser el perímetro de ese círculo y en las cercanías de esa ruta vas a poder encontrar la enorme mayoría de must del país. Esto es una ventaja tremenda ya que todo lo que sea salirse de ese camino implica ir muy despacio, carreteras en estado dudoso, caminos de grava, posibilidad de tener que cruzar ríos (y decimos “ríos” y no “puentes sobre ríos”), zonas en las que no limpian la nieve o el hielo… De todas formas, no tengas miedo. Si llevas un 4×4 podrás moverte con relativa comodidad por todos los lados y si vas en invierno pide ruedas con clavos y viajarás tan seguro como en casa.

En qué sentido dar la vuelta

Muchos recomiendan seguir la Ring Road en sentido contrario a las agujas del reloj. Nosotros lo hicimos al revés: justo en el sentido de las agujas. Y nuestra recomendación es hacerlo como nosotros. La razón es muy sencilla: el norte es más abrupto, las distancias son más largas y posiblemente te detengas en menos ocasiones que en el sur. ¿Qué significa esto? Pues que si calculas que le vas a dedicar cinco o seis días al norte, no te será difícil adaptarte al plan. Sin embargo, en el sur cada pocos kilómetros te toparás con puntos en los que querrás detenerte porque pensarás que son únicos (y posiblemente lo fueran si no existiera el norte de Islandia) y por más que te esfuerces acabarás dejando muy poco tiempo para recorrer el norte y esa parte se convertirá en una carrera contrarreloj. Una pena. Así que ¡gira como el reloj!

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Atardecer en Myvatn Nature Baths

Nuestra ruta

Antes de explicaros con detalle nuestras paradas y “campos base” cada día de las dos semanas, es importante que sepas que, como viajamos grabando vídeos para nuestro canal de Youtube DE EUSKADIZ AL MUNDO, hacemos paradas más largas de lo normal porque una visita que a un viajero “normal” le llevaría cuatro horas a nosotros puede suponernos el día entero y, por tanto, hacer una noche más en el lugar para poder tener una imagen concreta o poder realizar una entrevista un poco más elaborada.

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Dicho esto, ¡empezamos!

Día 1: Keflavik-Olafsfjordur

El primer día llegamos al aeropuerto internacional de Keflavik, rápidamente recogimos nuestro 4×4 de alquiler y pusimos rumbo al norte. Así somos nosotros, nuestra primera toma de contacto con Islandia fue estar casi seis horas y 470 kilómetros en un coche. En realidad seis horas conduciendo porque la ruta fue de casi ocho porque nos parábamos cada dos por tres con todos los animales que se cruzaban en nuestro camino hasta nuestro primer destino: Olafsfjordur. Aquí pasaríamos tres noches.

Día 2: Godafoss, Grjotagja, Dimmuborgir y Myvatn

El segundo día fue lo que podríamos decir un día completísimo. Vimos Godafoss que es una de las cascadas más espectaculares que hemos visto en nuestra vida, quizá no sea la más alta o la más caudalosa, pero sí es preciosa. Y además trae leyenda de regalo: la que explica su propio nombre. También nos acercamos a los alrededores del lago Myvatn para visitar el campo de lava de Dimmuborgir, el paraje donde viven los Yule, y la cueva de Grjotagja que es más llamativa por fuera que por dentro, aunque se ha hecho tremendamente famosa por haber sido escenario de la serie Juego de Tronos. La cueva, muy pequeña, forma una especie de piscina de agua caliente, pero ni intentes bañarte porque te abrasarás. ¡Mucho cuidado!

El día lo terminamos viendo el atardecer en Myvatn Natur Baths. Se trata de una especie de spa donde el agua de sus piscinas oscila entre los 34 y los 41 grados aproximadamente. Si a eso le añades que en el aire teníamos 0 grados y que la luz del atardecer no podía ser más maravillosa entenderás por qué creemos que es obligatoria pasar unas cuantas horas ahí.

Día 3: Husavik y avistamiento de ballenas

Si había una experiencia que no nos queríamos perder era ver ballenas cerca del Círculo Polar Ártico. Ir en ese barco, surcando las aguas y dejando el precioso pueblo de Husavik a nuestra espalda es una imagen que no olvidaremos. Eso sí, para esta excursión toda la ropa que llevéis encima será poca. Dicho queda. En el pueblo es muy interesante el museo de las ballenas y la iglesia, de la que dicen que es la más bonita de toda Islandia. En nuestra opinión, diremos que… es verdad.

Día 4: Visita a Olafsfjordur y rumbo a Akureyri

No queríamos dejar pasar la oportunidad de conocer en profundidad el pueblo que donde habíamos pasado nuestras primeras noches. Olafsfjordur tiene apenas 800 habitantes, pero no pensemos en un pueblito ya que para ser Islandia habría que decir que es de tamaño medio. Es un lugar ideal para ver las auroras boreales debido a su oscuridad y si te gusta esquiar podréis disfruar de sus pistas a nivel del mar (siempre que haya nevado, claro). Además, por ser eminentemente pesquero tiene un puerto tan grande como el pueblo y varias empresas donde preparan pescado ahumado (sobre todo salmón, pero no sólo) para chuparse los dedos. Y si tienes la oportunidad, deberías visitar su instituto para sorprenderte con sus métodos y con los adolescentes más responsables que vas a encontrar nunca…

También nos acercamos, a través de uno de esos túneles eternos que abundan en el país, hasta Siglufjordur, un pueblo que vivió su esplendor en los años 40 y 50 del siglo XX gracias a la producción de arenque. Es curiosa la visita porque hasta esos años no se podía acceder salvo por mar o por aire. Entonces se habilitó un sendero entre las montañas y no fue hasta finales de los 60 que se pudo acceder el coche. De hecho, los túneles hacia Olafsfjordur se inauguraron en 2010.

Por cierto, cuando empezó a oscurecer nos marchamos hacia Akureyri donde dormiríamos tres noches más.

Olafsfjordur Islandia itinerario todoterreno
Vista del pequeño pueblo de Olafsfjordur

Día 5: Conocemos Akureyri y visitamos las casas de turba de Glaumber

Akureyri es la ciudad más poblada de Islandia fuera del área metropolitana de Reykjavik, pero no llega ¡a los 20.000 habitantes! Es un lugar realmente bonito, con una iglesia muy peculiar (es una iglesia luterana encima de una colina) y con el jardín botánico que está situado más al norte en todo el mundo. Tiene varios museos curiosos como por ejemplo uno de juguetes u otro de aviación.

También visitamos Glaumber. Se puede conocer una granja típica islandesa de hace aproximadamente un siglo, con sus construcciones cubiertas de hierba para proteger de las inclemencias del tiempo. Merece la pena la visita, aunque sólo sea para ver todo por fuera, pero si quieres entrar y conocer los interiores consulta los horarios y los calendarios de visita en internet.

Día 6: De nuevo a Myvatn: Hverfjall, Hverir, Selfoss y Dettifoss

La zona en torno al lago Myvatn tiene una barbaridad de lugares increíbles y por eso, aprovechando que está cerca de Akureyri, decidimos volver para quedarnos sin palabras. Empezamos el día subiendo al volcán Hverfjall que tiene unos 500 metros de altura. Hay un sendero de fácil acceso y desde arriba se tiene una vista increíble del cráter y de la zona. Si tienes tiempo y ganas, merece mucho la pena recorrer el borde completo del cráter (incluso más que para senderismo, es un lugar ideal para salir a correr un rato).

De ahí nos dirigimos hacia Dettifoss, la cascada más caudalosa de Europa. ¡Qué exageración! No puedes imaginar cuánta agua cae hasta que estés al lado y te dé un miedo terrible. Es enorme. La duda está en saber si impresiona más la caída altísima, la fuerza del agua o el ruido ensordecedor. Siguiendo río arriba dando un paseo se llega a Selfoss. Es muy chula, pero no tan espectacular como la otra, así que si quieres visitar las dos, deberías ir primero a Selfoss.

Por cierto entre el volcán y las cascadas está Hverir. Es una zona sacada de una película apocalíptica. La tierra hierve literalmente. El ácido que sale del interior de la tierra convierte la piedra en una especie de barro burbujeante que pone los pelos de punta. Sale humo por todos los lados y ten en cuenta que huele que apesta. Pero ni se te ocurra saltarte este lugar que, además, está pegado a la Ring Road.

Día 7: El Arctic Henge de camino a Breyddalsvik

Nos tocaba otro traslado grande, de unos 350 kilómetros y unas cinco horas, pero pensamos que queríamos llegar a la punta situada más al norte de la Islandia “continental”. ¿Por qué hacer cinco horas de viaje cuando pueden ser once? Sí, se nos va la cabeza. Pero teníamos ganas de tocar el fin del mundo islandés que se sitúa junto al Faro Hraunhafnartangi. ¡Ojo! Hay que llegar hasta Raufarhofn (el pueblo habitado más al norte), conducir unos cinco kilómetros por una carretera de mala muerte, abandonar el coche en un camino de piedras y caminar un kilómetro (y otro de vuelta) hasta el faro.

Lo más importante es que en Raufarhofn está el Arctic Henge, una especie de calendario solar a medio terminar que impresiona. Dependiendo de la luz que te encuentres al llegar puedes sacar unas fotografías de concurso.

El resto del camino hasta Breyddalsvik, donde haríamos dos noches, no lo pudimos disfrutar demasiado porque era noche cerrada. Si te  pasa lo mismo, ten mucho cuidado porque el camino más corto para llegar no llevó por un tramos bastante largo de gravilla. No es que sea peligroso, pero es verdad que no estábamos acostumbrados y preferimos pecar de cautos.

El Artirc Henge Islandia itinerario todoterreno
Al Arctic Henge todavía le falta tiempo para estar terminado

Día 8: Los fiordos del este y el muro de Neskaupstadur

Normalmente nadie te habla de los fiordos del Este. Los impresionantes son los del Oeste, el Sur es lo más turístico y el Norte el cada vez menos desconocido. Nuestra base de operaciones sólo cuenta con 139 habitantes, así que te puedes hacer una idea bastante clara de lo que es vivir en un pueblito islandés. Cerca podrás hacer un millón de rutas de senderismo, encontrar cascadas que nadie visita que te dejarán boquiabierto, pasea por el Lago Ness de Islandia (por lo del monstruo) o recorrer algunas de las carreteras donde se rodó “La vida secreta de Walter Mitty”. También podrás,como nosotros, seguir la carretera 92 hasta el final para conocer Neskaupstadur y su muro antiavalanchas. Nada que envidiar a las puertas de Mordor

Día 9: La laguna glacial de Jokulsarlon

Volvimos a nuestras maratones de kilómetros para llegar hasta la laguna glacial de Jokulsarlon, posiblemente el lugar más bello e increíble que hemos visto en toda nuestra vida. Icebergs que flota sobre una laguna que en pocos metros, a través de un pequeño riachuelo desemboca en el mar. Ya en la playa los enorme bloques de hielo juegan con las olas y la arena negra. ¡Emociona hasta escribirlo! En el camino hasta allí hicimos muchísimas paradas. Una de ellas nos permitió acercarnos hasta la lengua del glaciar Flaajokull. Había una zona de aparcamiento relativamente cerca. La sensación de estar con el glaciar enfrente y sin nadie más en muchos kilómetros a la redonda es difícil de describir.

Esa noche y las dos siguientes las teníamos reservadas en un hostel a muy pocos kilómetros de Jokulsarlon. Aunque en realidad sólo pasamos dos de ellas porque el décimo día… enseguida vas a saber lo que pasó el décimo día.

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La laguna glacial de Jokulsarlon

Día 10: La cascada de Svartifoss

En Islandia ninguna cascada te deja indiferente porque cada una tiene una belleza diferente. Sin embargo, Svartifoss es realmente especial. Para llegar tienes que caminar unos 40 minutos río arriba pasando por otras pequeñas cascadas. Una vez llegado al punto más alto verás una parte de esta catarata y tendrás que bajar por un caminito para llegar hasta el agua y ver el espectáculo desde abajo. Se abre ante ti una pared de columnas de basalto que parecen estar talladas a mano y no por obra de la naturaleza. Es un lugar alucinante.

También aprovechamos para visitar Kirkjubejarklaustur donde está ese suelo que parece sacado de una iglesia gótica o los campos de musgo del campo de lava más grande del planeta. Fue todo lo que pudimos hacer pese al vendaval que sopló durante todo el día.

El problema llegó a la hora de intentar volver al hotel. Fue imposible. El viento pasaba de los 130 km/h y cortaron la carretera. Así que esperamos para ver si la cosa mejoraba y ya de noche decidimos ir hacia Vik mientras el temporal lo permitiera. Una vez allí y de madrugada, no encontramos donde dormir y acabamos pasando la noche en nuestro 4×4. Hay que decir que pegados a un edificio para protegernos del viento y con la calefacción no nos fue nada mal.

Día 11: La playa negra de Reynisfjara y los acantilados de Dyrhólaey

Cansados después de hacer noche lejos de una cama, no hubo tregua. Nos esperaba la playa de arena negra de Vik. Reynisfjara es una playa impresionante, pero lo que más nos impresionó fue sin duda la cueva formada por cientros de columnas de basalto que está situada a la izquierda según entras en el arenal. Cuidado con las mareas porque si está subiendo puedes tener un susto importante a la hora de volver. Si vas con la marea baja podrás llegar hasta el extremo donde te esperan los gigantes petrificados que arrastran un barco hasta la costa…

Merece mucho la pena acercarse hasta el Faro de Dyrholaey. Las vistas te dejarán de piedra, como a los gigantes. Además, las formaciones rocosas harán que bloquees tu timeline de Instagram. Por si fuera poco desde esas alturas verás otra playa enorme dirección Oeste. Se extiende hasta perder la vista, pero la accesibilidad que tiene Reynisfjara la hace mucho más fácilmente vistable. Por cierto, National Geographic la considera una de las playas más hermosas del planeta.

Día 12: Un avión estrellado y caminar por el glaciar Solheimajokull

Tocaba hacer ruta desde Jokulsarlon hasta Reykjavik, pero no sin antes completar dos de las cosas que teníamos marcadas en rojo en nuestra agenda antes del viaje. Lo primero fue caminar hasta el avión estrellado en los años 70 prácticamente en la playa. Ármate de paciencia porque son cuatro kilómetros los hay que caminar y el viento puede ser muy traicionero, por más que el paseo no tenga dificultad y sea completamente llano. El avión no tiene ni alas ni cola, pero te puedes imaginar perfectamente cómo fue ese aterrizaje forzoso. De hecho, pone un poco los pelos de punta. Si en ese momento te dicen que has llegado a la Luna, posiblemente lo creas. Impresionante.

El plato fuerte del día fue, sin embargo, la ruta de trekking por el glaciar Solheimajokull. Nos calzamos los crampones, nos pusimos el casco y con un piolet en la mano hicimos realidad uno de nuestros sueños. Recorrer los hielos islandeses te deja sin palabras. Ves cañones en el hielo, sumideros, hielo azul, naturaleza en estado todavía salvaje… y en serio peligro de desaparición.

Día 13: El círculo Dorado

Habiendo pasado ya nuestra primera noche en Reykjavik, decidimos aprovechar el día para conocer el famosísimo Círculo Dorado con algunas de los spots más reconocidos del país. Aunque puede haber otros lugares más impresionantes, su cercanía con la capital los convierte en imprescindibles.

Empezamos con Thingvellir donde se puede apreciar la separación continental entre las placas tectónicas de Norteamérica y Eurasia. Es difícil de asimilar que dentro de algunos miles de años Islandia quedará partida en dos islas. La cascada de Gullfoss es anchísima, con varios saltos y posiblemente la más accesible. A todas luces, no te la puedes perder. Por último, no puedes irte del país sin visitar Geysir, el lugar que da nombre a todos los géiseres de mundo. Ni siquiera tienes que esperar mucho tiempo para ver a la naturaleza en pleno estallido.

Para acabar el día cenamos en el Sea Baron, un restaurante reconocido internacionalmente por su sopa de langosta. Desde luego hay pocas opciones mejores para entrar en calor después de un día largo.

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Es imposible no llevarse algún susto con los géiseres

Día 14: Reykjavik.

Nuestro recorrido por Islandia lo terminamos conociendo la capital. Se trata de una ciudad pequeña, aunque comparado con el resto del país resulta enorme… Sus casitas de colores, la sede del Parlamento, el edificio del Harpa, museos tan curiosos como la Faloteca, la tienda de música 12 Tonar, la magnífica Hallgrimskirkja

Ir en invierno te permitirá ver partidos de fútbol sobre el hielo de un pequeño lago en el centro de la ciudad. Y sobre todo es imprescindible que comas al meno uno de los fantásticos perritos calientes de cordero que se venden a pie de calle. ¿Qué mejor manera de terminar un viaje que con una de las especialidades del país?

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